En
alguna sesión en la parte de calentamiento, se llevó a cabo el saludo al sol. Por
ello le dedico esta sección en el apartado de recursos didácticos porque puede
ser un buen recurso, además de una buena técnica para comenzar el día.
El Saludo al Sol (o sūria
namaskār) es una de las secuencias de posturas del hatha yoga.
Se puede realizar:
1) Al principio de una sesión de yoga como calentamiento.
2) Como una práctica de yoga en sí misma.
1) Al principio de una sesión de yoga como calentamiento.
2) Como una práctica de yoga en sí misma.
La historia:
El
saludo al sol en idioma sánscrito se denomina sūrianamaskāra,
siendo Sūria el
dios del Sol, namah: ‘reverencias postradas’, y kāra: ‘realizar’.
En
realidad, esta secuencia de posturas yóguicas basadas en un práctico método
cinético es una invención del siglo XX,
del político hindú Bala Sahib.
Lo ideó y desarrolló en 1929, basado en el vyāya (la práctica de los luchadores profesionales,
para desarrollar masa muscular y flexibilidad).
Sólo
obtuvo popularidad en 1937, cuando la periodista británica (admiradora suya) Louise
Morgan vivió en su palacio en Aundh (Majarastra,
en la India)
y aprendió esta serie. Ella se encargó de redactar la explicación de esta
práctica, la hizo publicar y también le escribió el prefacio.
Después
del final de la Segunda Guerra Mundial, la secuencia se
difundió a Estados Unidos y luego al resto de Occidente. Incluso llegó a
creerse que se trataba de una práctica yóguica antigua, proveniente de algún
tipo de linaje espiritual.
En
el día de hoy, la rutina Sūria namaskār de Bala Sahib sigue siendo el
ejercicio cardiovascular preferido por los antiguos luchadores de la India,
como un método seguro para mantener su físico y su peso.
La práctica:
La
base física de la práctica combina doce āsanas en
una serie realizada de manera dinámica. Estos āsanas están ordenados
de tal manera que alternativamente estiren la columna hacia adelante y hacia
atrás. Cuando se realiza de la manera usual, cada āsana se realiza
con una respiración alternada de inhalación y exhalación (excepto
en el sexto āsana, en que la respiración se debe mantener suspendida). Una
ronda completa de sūria namaskāra posee dos grupos de estas doce
posturas, con un cambio en el segundo grupo (de manera que cada vez se adelante
una pierna distinta).
Los
practicantes del Sūria namaskāra, como parte de la tradición moderna del
yoga, prefieren realizarlo exclusivamente al amanecer, que los yoguis ortodoxos
consideran un momento “favorable” desde el punto de vista espiritual.
Se
comienza de pie, con los pies juntos, el rostro mirando al este y las manos
unidas en el centro del pecho, en actitud de respeto hacia el Sol, mientras se
realiza una profunda espiración.
El sūria
namaskāra es una práctica fácil y pacífica. Esto la hace practicable para
personas de todas las edades y niveles. Sin embargo, algunos profesores de yoga
recomiendan practicarlo varias horas después de comer, no practicarlo demasiado
tiempo, y descansar adecuadamente luego de la secuencia. Generalmente los
practicantes descansan en shavasana (la postura del cadáver)
mientras permiten que su respiración y pulso vuelvan a la normalidad.
Como
sucede con cualquier ejercicio, el máximo beneficio se obtiene al practicarlo de
manera periódica, y no con una práctica excesiva en una sola sesión.
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